Dedicado a todos los Clementes del mundo y la Cristian Walkner

No hablare, de la muerte, ni de hechos objetivos, hablaré de sentimientos mientras ustedes escuchan la música. No se trata de ser depresivos, ni de ver la oscuridad por doquier. Beethoven nos entrega este cuarteto de cuerdas para ver la vida y sus tragedias desde otra perspectiva. Una perspectiva resignada y misteriosamente distendida que nos puede conformar aún cuando estamos en la tragedia.

 

 

No hay peor dolor que perder a un hijo. La muerte es cierta y el amor eterno y los segundos pasan y no se pueden detener sino con el recuerdo. Acaso no basta con el haber amado a quien partió? Será nuestro egoísmo el que nos hace sufrir? Es esta intimidad que suena en la musica que nos dice: “calma deja de llorar, ya no puede haber nada peor, porque lo peor no existe o si existe entonces ya se ha ido”. Clemente se ha ido y ya no puede volver a morir. Se ha ido amado, para ser eterno y para nunca más sufrir e inundar con su humildad las mentes de todos nosotros, mezquinos e injustos con la belleza de nuestras vidas. Clemente esta en calma, en paz, sin queja, nunca envidioso de lo que pudo llegar a ser, porque no se trata de llagar, sino de ser y el lo fue todo para sus padres y fue todo para nosotros este instante donde la musica sigue implorando que veamos el mundo sin el apego propio de nuestros dias, sin esa pasión celosa por la perfección, sin la angustia de la felicidad sostenida sobre pilares efimeros. La música casi es alegre, consuela y para quien lo sienta puede mostrar el sociego de Dios y la ventaja de la paz. Clemente tu que nos haz de enseñar a ser felices sin condiciones te damos las gracias. Gracias por mostrarnos que en el fondo no hay injusticias ni preocupaciones. Todo da lo mismo y sólo importa el haber amado y tu has regalado amor y tu partida es el mayor de los regalos a todos nosotros. Una infinidad de amor, de tranquilidad pasadas las lágrimas, de amor de paz y de consuelo. La muerte despues de tu partida nunca mas será un lugar gris y aunque el egoísmo y el apego quiere volver a ponernos intranquilos, tu voz resuena y nos prepara a ir a tu búsqueda, más tarde o temprano importando lo mismo, porque tu sabes que la vida pasa, los recuerdos pueden quedar, pero el amor que tu entregaste a borbotones es eterno y algunos lo llamos dios. Tu clemente tienes otros nombres, te llamas de muchas formas y estás en todos los lugares...

 

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